real madrid, pablo garcésAntes hacíamos pretemporadas y ahora hacemos giras. Los clubes necesitan ingresos y tenemos que aceptarlo“, son palabras de Pep Guardiola, entrenador del FC Barcelona, una vez finalizada el tour del equipo por tierras norteamericanas. Si estas palabras las llega a pronunciar José Mourinho hubiera ardido Troya y las portadas de los periódicos durante días habrían sido apuntando a que el portugués se queja amargamente, llegándose a hablar, seguro, de tensión y pulso entre la directiva y el entrenador… y un largo etcétera. Es el problema de la dimensión del Real Madrid. Algo que no ha sucedido con el FC Barcelona porque es un equipo inferior y menos mediático. Estas palabras han caído en saco roto y apenas han causado revuelo. Sigue, por tanto, un año más, protegido por su entorno.

Y es que el bueno de Pep Guardiola quiere a Cesc Fábregas y consideraba fundamental a Alexis Sánchez, dos jugadores que cuestan a su club 80 millones de euros… pero no entiende que para conseguir ese dinero hay que hacer tantos partidos amistosos como sean posibles durante la pretemporada.

Mourinho en cambio no se queja, y eso que la gira del Real Madrid ha sido mucho más intensa. Por no hablar de que sus jugadores iniciaron los entrenamientos una semana antes. Inicio de la pretemporada en Los Angeles, vuelta y amistosos por Alemania e Inglaterra para luego viajar a China con condiciones climatológicas verdaderamente límites con temperaturas cercanas a los 40 grados y una humedad insoportable. Ahí está el portugués, crucificado durante toda la temporada.

Llegaremos cortos, pero convenceré a mis jugadores de que pueden ganar” ha dejado caer Guardiola, poniéndose la venda antes que la herida, algo que también se ha criticado mucho de The Special One. Sea como fuere, a falta de unos días para el primer duelo serio de la temporada, los papeles se han invertido, y mientras en el Real Madrid impera el trabajo en silencio… en el otro bando sobran las palabras.

Pablo Garcés
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